Es el estudio científico de la sangre y los tejidos hematopoyéticos que la conforman (médula ósea, ganglios linfáticos, bazo, entre otros). En esta área, el hemograma o cuadro hemático es una de las pruebas que más se solicita al laboratorio clínico y sin duda alguna, la prueba que más aporta al clínico en la evaluación de un paciente. Es por esto que el Laboratorio cuenta con tecnología avanzada en esta prueba, al incorporar autoanalizadores de última generación (Tipo VI) que le permiten a la comunidad médica contar con nuevos parámetros, en particular el ancho de distribución de los eritrocitos, hemoglobina reticulocitaria, el ancho de distribución de hemoglobina y el recuento de reticulocitos, aspectos de mayor relevancia desde el punto de vista clínico, convirtiéndose en una herramienta de rutina que permite tener pruebas cada vez más exactas, más precisas a un costo razonable y, sobre todo, de mayor utilidad clínica.