El diagnóstico de las infecciones parasitarias puede establecerse de dos maneras fundamentales:
- Por Métodos directos, diseñados para observar o detectar el parásito o alguno de sus elementos identificables
- Por Métodos indirectos, dirigidos a hacer evidente la respuesta inmune del hospedero frente al parásito. Los métodos indirectos de diagnóstico tienen fundamental importancia para el diagnóstico de parasitosis en que es imposible o muy difícil la visualización directa del parásito o de alguno de sus elementos o para controlar la evolución post-terapéutica de la infección.
Dentro de los métodos directos se encuentra:
- El análisis parasitológico de heces, el cual consta de un examen microscópico directo, con y sin coloraciones
- Examen macroscópico por tamizado
- Métodos de concentración.
La concentración y la separación de los quistes de protozoos y huevos de helmintos de otros elementos de la muestra fecal pueden ser de gran ayuda para el diagnóstico. Se consiguen por sedimentación, flotación o una combinación de ambos.
La sedimentación se lleva a cabo suspendiendo la muestra fecal en agua o en una solución acuosa para que sedimente de forma natural o acelerando el proceso por centrifugación. La flotación consiste en suspender la muestra en un medio de densidad superior a la de los quistes y los huevos, que por su capacidad de flotación se concentran en la superficie.
El diagnóstico de las infecciones parasitarias intestinales puede establecerse por métodos directos o indirectos como señalamos anteriormente. La selección de una o más técnicas dependerá de qué especie parasitaria y en qué fase de su ciclo evolutivo es necesario diagnosticar, dadas las diferentes cualidades de cada método